13.11.06

 
 

13-11-06



COMENTARIOS LIBERALES

¿Caben los buenos?


FEDERICO JIMÉNEZ LOSANTOS

Una de las ventajas de tener un amigo centrista es que nunca riñes con él si no quieres, porque como debe conceder espacio argumental a los contrarios, te permite la conservación del espíritu navideño incluso en el mes de agosto, no digamos ya en la temporada de esquí. El centrismo trata siempre de promediar, ya que moralmente no siempre incurre en la equidistancia.

Pongamos por caso el PP: no se puede equiparar, con ánimo de equidistar, el comportamiento decente y leal de Zaplana con las víctimas del 11-M, con el de Gallardón, cuyas cañoneras mediáticas para echar a Rajoy, o sea, el ABC y El País, decretaron ayer que el 11-M «había terminado su recorrido político». ¡Y eso pocas horas después de ser arrastrada al banquillo por falsificación documental sobre el 11-M nada menos que la cúpula policial del ministerio del Interior! No, no es posible equidistar moralmente entre Zaplana y Gallardón; pero el centrismo sí permite promediar entre los que piensan que el PP debe esforzarse cuanto pueda en abrir todas las alcantarillas que el Gobierno va cegando y los que calculan que hay que fingir que se cierran, mientras los periodistas odiosos siguen su labor de zapadores en el fango de la desinformación. El centrista puede decir que en el PP caben unos y otros, es decir, los buenos y los malos, mientras los malos sean sólo oportunistas, gente de conciencia laxa y manga tan ancha que les permita instalarse en las listas electorales. Y a verlas venir.

Mientras los malos no echen a los buenos, -dice el centrista- caben los malos. Al cabo, la política se hace con personas; peor aún: con políticos de carne y hueso, cuyo motor suele ser la ambición. Y como el más listo no siempre es la mejor persona, en fin, seamos centristas, posibilistas, realistas. Transijamos con el mal, un poco. Pero ayer creí ver que mi amigo centrista Pedro Jota no limita su alarma a los que hacen carrera en el PP renegando de sus bases y apuñalando a sus compañeros más leales al partido. Me parece que por primera vez -el centrismo exige hemeroteca y exégesis- Pedro ve en mayor peligro a los dirigentes del PP que han mostrado una línea de conducta de acuerdo con sus principios básicos (España y libertad), o sea, a los buenos, que a los malos, los que han labrado en la traición a su base social y política una descomunal ambición sultánica (Gallardón) o la vil supervivencia como emires de taifas en ruinas (Piqué, Arenas).

Los malos habrían conquistado el oído del sultán Mariano hasta el punto de tomar la iniciativa depuradora, que, por lo que apuntaba ayer ABC, ahora salvaría a Acebes con tal de condenar a Zaplana, por aznarista y liberal. Dado que la inmensa mayoría del PP es aznarista y liberal, y por eso apoyaron a Rajoy (y a Esperanza contra Gallardón), no cabe duda de que disparan a la línea de flotación de su liderazgo. El centro, digamos.

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